me gusta

miércoles, 18 de febrero de 2026

DAVID GARCÍA: "No era una etapa; era un juicio en Jebel Mobrah"



Por David García.-

El desierto te engaña; te hace creer que todo es recto, que todo es control, que la jornada se va a resolver por inercia. Y de pronto, aparece la tercera etapa del UAE Tour: 183 kilómetros de paciencia, y al fondo, Jebel Mobrah: nuevo en el mapa y viejo en la intención, venir a pedir cuentas.
Hasta la subida, el pelotón rueda con esa calma que no es calma; es cálculo. Equipos en fila, líderes arropados, miradas cortas. Nadie quiere gastar una gota más de lo necesario porque todos saben lo mismo: Cuando la carretera se empine, se acabará el decorado y empezará la verdad.
Y la verdad de Mobrah es incómoda: Quince kilómetros que te van poniendo en tu sitio, y un tramo final que aprieta sin compasión, con rampas que te sacan el aire y te dejan hablando contigo mismo. Ahí ya no hay hoy; no es mi día que valga. Ahí eres tú, tu forma, tu cabeza, y la cuenta atrás de cada pedalada.
En ese escenario, Antonio Tiberi no ganó por sorpresa; ganó por oficio. Midió, esperó, y cuando tocaba, soltó el golpe justo: ni antes ni después. Ganó como se ganan estas etapas que abren una vuelta por arriba: sin teatralidad, con autoridad.
Y luego vino lo de Isaac del Toro, que fue casi una escena aparte. No se descompuso cuando el puerto empezó a deshilachar el grupo; fue creciendo, fue remontando, fue entrando donde otros salían. Con esa serenidad que en un joven no es un detalle; es una amenaza. Terminó segundo, cerca, muy cerca, dejando esa sensación rara de que no está aprendiendo, sino compitiendo de verdad.
Del Toro, además, no corre a la defensiva. Corre con instinto, pero no con ese instinto desordenado del chaval con piernas. Se le ve el pulso de los que entienden la carrera por dentro: elegir rueda, medir el aire, no gastar cuando todavía no se gana nada, y cuando llega el momento, apretar para que duela.


Y hay otra cosa más humana: la cara. La cara de Del Toro en esos últimos metros no era la de quien se sorprende de estar ahí, sino la de quien se enfada por no ganar. Eso, en febrero, es un mensaje. Un mensaje para su equipo, para sus rivales, y para la propia carrera: conmigo no contéis como invitado.
Ahora lo de Remco Evenepoel merece capítulo propio. Porque Remco es de esos corredores que, cuando están bien, convierten la subida en un escenario, y el escenario en una declaración. Pero hoy, la montaña no se dejó impresionar. Hoy, el puerto le devolvió un silencio raro, de esos que solo se escuchan cuando alguien que suele mandar se queda por primera vez sin la llave del candado.
A Remco se le notó algo que casi nunca se le nota: la incomodidad. Ese instante en el que buscas respuesta en el cuerpo, y el cuerpo tarda medio segundo en contestar. No es una caída; no es un desastre; es peor: es una duda. Y en un final tan brutal, la duda pesa como una piedra en el bolsillo.
La lectura no es cruel; es simple. Evenepoel, acostumbrado a imponer su ley con ritmo y determinación, hoy se encontró con un puerto que no se domestica a base de carácter. Aquí hace falta esa mezcla delicada de fuerza y paciencia. Y cuando la balanza se inclina, el reloj se vuelve juez, y la reputación, por un momento, no sirve de nada.
Detrás, el resto fue poniendo orden a su propia batalla: nombres fuertes, piernas serias, diferencias que ya pesan, aunque estemos en febrero. Porque en una vuelta corta, el tiempo no se pierde a cucharadas; se pierde a mordiscos. Y Mobrah, hoy, mordió.
La etapa dejó una enseñanza sencilla y cruel: aquí no basta con tener motor. Hay que tener sangre fría. Hay que saber sufrir sin romperse. Hay que saber elegir el instante, ese segundo que separa al que ataca del que se queda mirando.
Clasificación de la etapa: Top 5: Antonio Tiberi, Isaac del Toro, Lennert Van Eetvelt, Harold Tejada, Félix Gall.
Ha sido un placer narrarles esta batalla. Si han disfrutado tanto como yo, les espero cada día en la página y en mis crónicas personales.
La carretera no descansa, y nosotros tampoco.

0 comentarios:

Publicar un comentario