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lunes, 25 de mayo de 2026

La parroquia San Vicente de Paúl celebra Vigilia de Pentecostés




Por Esmirna Gómez.-

SANTO DOMINGO ESTE, República Dominicana.– Entre cantos de alabanza, momentos de adoración y mensajes de esperanza, la parroquia Parroquia San Vicente de Paúl celebró la noche de este sábado su tradicional Vigilia de Pentecostés, reuniendo a decenas de fieles en una jornada espiritual dedicada a invocar la presencia del Espíritu Santo y fortalecer la vida cristiana dentro de la comunidad. Con este celebración culmina la cincuentena del l tiempo Pascual, dando inicio al tiempo Ordinario.

La actividad fue presidida por el sacerdote Jocelyn Antoine,CM quien durante su homilía desarrolló el tema “El orgullo que divide y el Espíritu que transforma”, motivando a los presentes a abrir el corazón a Dios y permitir que el Espíritu Santo renueve sus vidas desde el interior.

“El Espíritu Santo no viene a maquillar nuestras heridas ni a distraernos de nuestros problemas; viene a renovarnos desde dentro, desde el corazón”, expresó el religioso ante una feligresía que participó activamente de la celebración.

Durante su mensaje, el sacerdote reflexionó sobre los desafíos que enfrenta la sociedad actual, señalando que, pese a existir múltiples formas de comunicación, cada vez son más evidentes las divisiones, el individualismo y la falta de entendimiento entre las personas.


“Vivimos bajo el mismo techo, pero muchas veces no compartimos la vida. Hay familias heridas por el silencio, comunidades marcadas por la crítica y personas que quieren imponer siempre su verdad”, manifestó.

Asimismo, invitó a los fieles a realizar un examen interior sobre aquellas actitudes que dificultan vivir plenamente guiados por el Espíritu Santo, planteando interrogantes como: “¿Soy fuente de unidad o muro de división?”, “¿Qué orgullo necesito entregar?” y “¿Qué parte de mi vida sigue cerrada a Dios?”.

El padre Antoine destacó que recibir el Espíritu Santo implica una verdadera transformación personal, reflejada en la capacidad de perdonar, escuchar y amar con humildad.

“Quien deja actuar al Espíritu comienza a cambiar; aprende a escuchar, deja de competir y empieza a amar”, afirmó.

La vigilia estuvo acompañada de momentos de alabanzas, adoración y oración comunitaria, en una noche que muchos asistentes describieron como una experiencia de renovación espiritual y esperanza.

Al finalizar la celebración, el sacerdote exhortó a los presentes a no regresar iguales a sus hogares, sino a convertirse en discípulos alegres, comprometidos con llevar paz, amor, la unidad a sus familias y comunidades.

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