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jueves, 6 de agosto de 2026

RAÚL BRETÓN: Benditos 400

Bajo lluvia, la dominicana Marileidy Paulino conquistó la medalla de oro en los 400 metros planos.


Por Raúl Bretón.-
Cronista y narrador deportivo.-

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Sume usted Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales, Juegos Panamericanos y Juegos Centroamericanos y del Caribe, y se dará cuenta que el atletismo es el deporte más laureado de República Dominicana. Y dentro del variado y versátil del más democrático, antiguo y económico de los deportes, la especialidad de los 400 metros (planos y vallas) concentra la mayor cantidad de medallas en una historia que ya suma 25 años si partimos de la presea dorada ganada por Félix Sánchez, sembrador del gen competitivo de esta distancia en el país, en el Campeonato Mundial de Edmonton en 2001.
En el trabajo constante de nuestros corredores radica la respuesta a la pregunta del por qué somos tan exitosos en la que es una de las carreras más exigentes, científicamente demostrado. Los 400 metros requiere un riguroso cúmulo de factores físicos y técnicos que la hacen una prueba compleja, complicada y desgastante, en donde el atleta aprende a distribuir el esfuerzo que nace de una salida fuerte hasta alcanzar velocidad crucero ascendente, reservando fuerzas suficientes para el prolongado spring final de los últimos 100 metros, todo esto combinado con un profundo dominio de la técnica estricta de sostener postura firme y erguida en coordinación armónica de las extremidades para garantizar largas zancadas junto a pisadas leves de milésimas de segundos que disminuyen esos impactos bruscos.

La dominicana Marileidy Paulino en la fase de clasificación de los 400 metros planos.


La pisada del pie izquierdo juega un papel determinante en ambas curvas de la pista. Si dominas la técnica de su colocación, tienes garantizado equilibrio y aceleración con las milésimas de segundo que se tiene contacto con la pista (mientras menos mejor). Es un aspecto fundamental para lograr el éxito en una distancia tan demandante como la de los 400 metros.
Quizás nuestros atletas no poseen los genotipos y fenotipos ideales para esta ardua y dificultosa carrera. Sin la altura y corpulencia, tamaño de piernas y caja torácica de Michael Johnson, Butch Reynolds y Wayde Van Niekerk, desde Felix Sanchez hasta Marileidy Paulino, los protagonistas criollos han roto cada uno de los esquemas y demandas biológicas, recurriendo al constante entrenamiento para adaptar su cuerpo a unos 400 metros que antes fueron reservados para ciertas características físicas disímiles a la de ellos.
La esperada victoria de Marileidy sobre la moderna pista sintética, empapada y pesada, con la lluvia como fiel testigo de un episodio con final feliz anticipado, significó la cúspide de una euforia colectiva, que sin importar condiciones climáticas, festejó sin el necesario impulso del factor sorpresa.

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