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viernes, 19 de junio de 2026

Jhonatan Narváez aniquila a Xandro Meurisse desde una fuga lanzada por su compañero Tadej Pogacar en tercera etapa Vuelta a Suiza 2026

El ecuatoriano Jhonatan Narváez (UAE Emirates XRG) reacciona tras cruzar victorioso en la tercera etapa de la Vuelta a Suiza 2026.


Por Javier Ramper.-

De Ciclismo al Día.-



La tercera etapa de la Vuelta a Suiza 2026 fue para Jhonatan Narváez que se impuso desde la fuga, rematando al esprint a Xandro Meurisse. El ciclista del UAE Team Emirates XRG batió al belga de Pinarello en un lanzamiento entre dos. Ambos anduvieron en fuga durante la mitad del día. 


Bajo un clima de gran tensión, con un recorrido diseñado para poner a prueba la resistencia del pelotón desde los primeros compases, arrancaba el tercer día de competición. Tras la salida neutralizada y el posterior banderazo oficial, el grupo se enfrentó de inmediato a las duras rampas del Sankt Luzisteig, una ascensión corta pero explosiva que no tardó en cobrarse sus primeras víctimas.


Velocistas puros como Kaden Groves y Casper Van Uden evidenciaron rápidamente su sufrimiento ante el endiablado ritmo impuesto y perdieron contacto con el grupo principal, despidiéndose virtualmente de cualquier opción en un día teóricamente propicio para una llegada masiva.


La carrera se rompió en múltiples frentes, con constantes escaramuzas y un primer corte significativo en el pelotón, donde siete valientes, entre ellos Lorenzo Germani y Axel Laurance, lograron consolidar una renta cercana al minuto en los tramos de aproximación al encadenado montañoso. Sin embargo, la verdadera batalla táctica se desató en las faldas del Wildhaus.


Movistar Team machaca el ritmo de los velocistas


La formación Movistar asumió inicialmente el peso de la persecución con la clara intención de endurecer la marcha en favor de su baza para la victoria, Orluis Aular. No obstante, el guion dio un vuelco espectacular cuando, a 123 kilómetros de la línea de meta, el español Enric Mas decidió dinamitar la carrera pasando a la ofensiva y uniéndose a una peligrosísima incursión gestada por Finn Fisher-Black y Aleksandr Vlasov, del equipo Red Bull.


Este movimiento obligó a una reestructuración total de las estrategias, fusionando a los diferentes grupos de fugados y perseguidores hasta conformar una docena de hombres en cabeza. Pese a la magnitud del envite, el pelotón, rodando a una velocidad vertiginosa, logró neutralizar esta amenaza justo al coronar la cima del Wildhaus.


Fue entonces, en medio del desconcierto general y con las fuerzas al límite, cuando irrumpió la figura del esloveno Tadej Pogacar. Con su característico atrevimiento, lanzó un furibundo ataque a 115 kilómetros del final, logrando abrir rápidamente una brecha de 45 sobre sus rivales más directos.


Tadej Pogacar ataca a 115 kilómetros de meta


Parecía que el corredor iba a sentenciar la etapa en solitario, pero decidió reducir la marcha poco después, abriendo la puerta a un nuevo escenario táctico que cambiaría definitivamente el rumbo de la jornada.


El reagrupamiento y la repentina bajada de ritmo del líder esloveno propiciaron el terreno ideal para que Jhonatan Narváez y Xandro Meurisse forjaran la auténtica fuga del día al restar 100 kilómetros para la conclusión. El corredor ecuatoriano y su homólogo belga demostraron un entendimiento absoluto desde el primer instante, relevándose con enorme precisión para consolidar una ventaja que rápidamente escaló hasta los tres minutos y veinte segundos.


Mientras el dúo cabecero desafiaba las inclemencias meteorológicas y una persistente lluvia que congelaba los huesos en tierras helvéticas, la carrera afrontó las exigentes rampas del Schwägalp Passhöhe. Por detrás de los dos líderes se formó un selecto grupo perseguidor compuesto por hombres de la talla de Michal Kwiatkowski, Aleksandr Vlasov, Maximilian Schachmann y Antonio Tiberi.


A pesar de la enorme calidad de este corte intercalado, el gran grupo, impulsado por el trabajo a bloque del equipo Lidl a 12 kilómetros del final, terminó arruinando las opciones de los perseguidores y los absorbió de manera implacable. La incansable cacería redujo drásticamente la diferencia de Narváez y Meurisse a un minuto y treinta segundos a menos de 20 kilómetros para la llegada en Bad Ragaz.


Sin imágenes de TV en el último kilómetro


El pulso se transformó en una agónica batalla contra un pelotón que recortaba tiempo a pasos agigantados en cada aproximación. A 5 kilómetros de la conclusión, con Tadej Pogacar rodando muy atento en las primeras posiciones del paquete principal, la renta de los escapados colgaba de un hilo con apenas cuarenta segundos a su favor. La intriga se apoderó por completo del desenlace cuando ambos cruzaron la pancarta del último kilómetro sosteniendo una mínima pero vital ventaja superior a los treinta segundos.


A las inclemencias meteorológicas, se le sumo un plot-twist: la señal televisiva colapsó por completo, dejando el desenlace de la jornada sumido en el misterio absoluto sin imágenes en directo. Fue precisamente en esa ceguera mediática, en un imprevisto e íntimo cara a cara, donde el instinto ganador y la enorme potencia de Jhonatan Narváez aniquiló en los metros finales a Xandro Meurisse.


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