SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Cuando se menciona a Mike Schmidt, lo primero que viene a la mente es su bate. Quinientos cuarenta y ocho jonrones, tres premios MVP, ocho títulos de jonrones: uno de los bateadores más temidos de su época. Su defensa suele quedar relegada a un segundo plano, con la frase "y también era bueno en el campo".
Eso no le hace justicia. Schmidt ganó diez Guantes de Oro en la tercera base, todos consecutivos entre 1976 y 1984. Ese total aún lo ubica en el segundo lugar histórico en esa posición, empatado con el referente moderno Nolan Arenado y solo superado por el legendario Brooks Robinson. Lideró a los tercera base de la Liga Nacional en asistencias siete veces, un récord que comparte con Ron Santo. Su alcance, su brazo, su lectura de la pelota al salir del bate: todo era excepcional.
Lo que lo convierte en el referente en la tercera base es que nadie tuvo que elegir. No era un bateador que se escondía en la posición ni un defensor que aprendió a batear. Fue un jugador de élite en ambos aspectos, simultáneamente, durante más de una década, algo sumamente raro para un tercera base.
Su bateo acaparó los titulares. Su defensa fue lo que lo hizo completo.
Este comentario fue publicado por @garryharris3777, fan de Old Ball Game Studios, en YouTube.







0 comentarios:
Publicar un comentario