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martes, 23 de junio de 2026

El general Desiderio Arias Álvarez es asesinado el 20 de junio de 1931

Desiderio Arias.

Por Ángel Bladimir Bencosme.-

SANTO DOMINGO, República Dominicana..- Desiderio Arias Álvarez (Montecristi, 1872-Gurabo, 20 de junio de 1931)​ fue un militar dominicano, que alcanzó un gran prestigio y pudo ganarse el respeto de sus seguidores y del pueblo dominicano, posicionándose como uno de los grandes hombres de batalla de la República Dominicana.
Desiderio Arias fue asesinado en los cerros de Gurabo, en las afueras de Mao, próximo a la hoy comunidad de Pueblo Nuevo el 20 de junio de 193l.
Nació en 1872 en Las Aguas de Montecristi. Sus padres fueron Tomas Arias y María Eugenia Álvarez sus Hermanos fueron Evangelista y Francisco. Arias nace durante el cuarto gobierno de Buenaventura Báez.

Siendo aún muy joven se trasladó a Montecristi, donde su prima segunda Calixta Álvarez Vial le recomendó con su cuñado Juan Isidro Jiménes para que trabajara en la casa comercial de J.I. Jiménez & CIA ya que esta estaba casada con Manuel de Jesús Jiménes quien era el hermano de Juan Jiménes. Desiderio se hizo apreciar por su seriedad y don de servicio.
A lo largo de su trayectoria se desempeñó como comandante de armas de Dajabón (1902) y Montecristi (1903), gobernador de Montecristi (1905-1906), ministro de Guerra y Marina (1914-1916) y senador por la provincia de Montecristi (1931). Participó activamente tanto en la revuelta de la Unión, que derrocó al presidente Alejandro Woss y Gil, como en la Desunión contra el también presidente Carlos Morales Languasco.

Desiderio Arias



Al ser derrotado en esta última contienda, vivió exiliado en Cuba y Puerto Rico entre 1906 y 1912. En enero de este último año tuvo una participación protagónica en el derrocamiento del régimen despótico de Eladio Victoria Victoria. Posteriormente, luchó contra los planes del presidente José Bordas Valdez de perpetuarse en el poder y luego fue uno de los artífices del triunfo en 1914 de Juan Isidro Jimenes, quien participó aliado a Federico Velázquez en la denominada Conjunción.
En 1965, ya muerto Trujillo, Rufino Martínez escribiría: “Todos estaban convencidos de que Arias, olvidados de las promesas que hizo el Dictador, si pisaba la tierra de Santiago o de Mao, lo asesinarían.
El pueblo lo sabía y también Arias ya entregado a sus cultivos de tabaco, lo cual ponía en impaciencia la dictadura. Triunfó el crimen y fracasó el pueblo. Dentro del capitolio se desató la alegría del festín.

Afuera desfilaba el pueblo cabizbajo y lloroso al contemplar el cadáver mutilado de un hombre trabajador y honesto, mientras se escuchaba la voz irónica y fatídica de Jacinto B. Peynado Secretario de Interior y Policía:
Desiderio Arias

“Es un día de júbilo. Viva el Presidente Trujillo.”
Este testimonio de Rufino Martínez es importante ya que él lo escribió en agosto de 1931, a los dos meses de muerto Desiderio Arias y solo lo pudo publicar 34 años después.

En aquella acción de asesinato, nos dice J. Agustín Concepción que por los cerros de Gurabo unos 500 hombres, valientes y leales, apoyaban a Desiderio, entre quienes se encontraban Victoriano Almánzar, Francisco Morillo, Salomón Haddad y Máximo Ares García.
Desiderio les dijo: “Salgan como puedan, estamos perdidos”.
Cuentan que mientras se dirigían a los ranchos de tabaco, cuando estaban llegando, comenzaron a escuchar los ladridos de una perra, lo cual atrajo la atención de los militares.
Tatis Moción estaba encaramado en una mata de limones agrios y oyó decir a sus perseguidores: “Corran que aquí están los gavilleros”. Desiderio Arias salió corriendo y al brincar la empalizada le dieron un balazo. Herido ya, mencionó a su esposa y haló su revólver y disparó varios tiros. A los 15 minutos llegó Salomón Haddad con 400 hombres y estuvo peleando por varias horas contra los guardias de Trujillo.
Ludovino Fernández además de ordenar contarle la cabeza a Desiderio, se le llevó una bolsa con $2,500 pesos que cargaba un hombre de bozos grandes llamado Desiderio. Todo esto viene en el libro de Bernardo Vega: “Desiderio Arias y Trujillo se escriben.
Dado que aquella noche se celebraba un baile en Mao, la cabeza le fue entregada, como un trofeo, a Trujillo, quien se mostró disgustado y ordenó que la juntaran a su cuerpo, lo cual nunca se hizo y buscaron otra.
Al tiempo que Trujillo daba a la viuda las más sentidas condolencias y su pesar por “la caída de quien fue mi aliado y amigo”, mientras sus fuerzas represivas perseguían, apresaban y asesinaban a los más cercanos seguidores de Desiderio.
El ejemplar ciudadano Chaguito Espaillat fue asesinado, de lo que fue inculpado el valiente Amado Colón, aquel que en la reunión de mayo del 1931 le preguntara a Desiderio que si quería que asesinara a quien su olfato ya le decía saldría “más malo que Lilís”. Amado fue desaparecido.
Que ironica es la vida saber que Ludovino Fernandez fue el padre del Coronel Fernandez Dominguez y el general Fausto Caamaño Medina, que fue el padre del Coronel Francisco Caamaño Deñó.
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