Por Nahuel Londeix.- De Ciclismo Internacional.- Si Mathieu van der Poel tenía una mínima chance de derrotar a Tadej Pogacar en el Tour de Flandes 2026, la tiró por la borda al repetir su misma táctica que en la edición anterior: relevos y colaboracionismo total con el esloveno en la fuga, desechando un potencial aliado como podría haber sido Remco Evenepoel en caso de reingresar a la escapada. Su padre, Adrie, avaló esta (falta de) táctica, buena a la vista pero que, en definitiva, significa correr por el segundo lugar: “Se trata de ganar, no de ser el más inteligente”. El tema es que así, tampoco su hijo pudo ganar. “Si tengo las piernas, siempre voy a colaborar con Pogacar. No es bueno mostrar que tienes miedo”, así anticipó Van der Poel lo que iba a hacer en Flandes antes de la carrera, algo que terminó cumpliendo. El propio Pogacar declararía tras la competencia el temor que le generaría un reingreso de Evenepoel, algo que el propio neerlandés no parecía tener en cuenta. No solo tenerlo a Remco le podría haber ayudado en la recuperación en relevos sino también hubiera contado con alguien que le hubiese permitido recuperar a Pogacar en caso de un ataque del de UAE. Y si Remco ataca, eso sería responsabilidad de Pogacar. Van der Poel no tenía nada que perder si aceptaba esa realidad. Tras el ataque en el Kwaremont a 55 kilómetros de meta, Van der Poel –con excepción de breves períodos- colaboró en los relevos con Pogacar. ¿El resultado? El mismo que en 2025: el esloveno se despega en el tercer paso por dicha escalada a 18 kilómetros del arribo. Considerando que Van der Poel coronó ese muro a tan solo 6 segundos de Pogacar, este error como su mal posicionamiento en el segundo paso le podrían haber costado la victoria. Lamentablemente, Van der Poel cayó en la tela de araña de Pogacar: no supo aceptar que el esloveno es mejor que él en esta ruta y optimizar la estrategia en consecuencia. En lugar de aceptar el error, ni el neerlandés de Alpecin ni su padre, Adrie, consideran que debería haber hecho algo diferente. Entienden esto como un juego de “agallas” y no como un juego táctico como debería ser. Es entendible: a una gran estrella como Van der Poel le debe resultar muy difícil tener que aceptar que alguien es más fuerte.
El neerlandés Mathieu van der Poel es seguido a rueda por el campeón mundial, el esloveno Tadej Pogacar.
Su forma de leer la carrera tuvo muchos cuestionamientos. Uno de ellos provino de un compatriota suyo: el ex ciclista y comentarista Thijs Zooneveld. “Son amigos. Fíjense en cómo se abrazan tras cruzar la meta. Me resulta más que molesto; me parece horrible. Le quita la esencia al ciclismo. No es su estilo, pero si quieres vencer a Pogacar hoy en día, creo que la única manera es correr negativamente. Es maravilloso que corran con el corazón, pero también se ve la desventaja. Fíjense en los que no se dejan llevar. Son pocos. Vingegaard es uno de los pocos que se atreven a correr tácticamente. Vingegaard es un ciclista ofensivo, pero se le considera aburrido porque no siempre se deja llevar. Pero él se toma el ciclismo en serio”.
Y agregó sobre el danés: “Sabe gestionar su energía con inteligencia e intenta vencer a un corredor mejor de esa manera. Recibe muchas críticas por ir pegado a la rueda, mientras que es el único que se atreve a decirle a Pogacar: “Arréglatelas tú solo””.
Sin embargo, el padre de Van der Poel avala la forma de correr de su hijo. “No tiene que hacer nada diferente. Simplemente debe seguir trabajando para estas carreras y disfrutarlo”, afirmó Adrie tras la carrera a Wielerflits y L´Equipe. “’¡No es una carrera para principiantes!. Son dos ciclistas excepcionales. Si no tomara relevos, dejaré de ver ciclismo. Hay que correr para ganar, no para ser el más inteligente. Eso no se hace entre grandes campeones”, manifestó.
Paradójicamente, Van der Poel hace tan solo una semana atrás no dio relevos al 100% en Gent-Wevelgem a Wout van Aert por táctica: tenía a Jasper Philipsen en el pelotón. Quizás entonces Van der Poel “no era un gran campeón” en esa carrera, si seguimos la palabra de Adrie.
“Pogacar estuvo por encima de todos, y hay que aceptarlo. Mathieu siempre aspira al podio. Hay mucha gente que ya no entiende el ciclismo, que no sabe lo que significa luchar por la victoria durante siete años seguidos”, sostiene, empecinado con su idea. “Hay que intentar encontrar una solución para el año que viene, ver si podemos mejorar en algo. Estaba justo donde tenía que estar. Cada vez que se abría la carrera, él estaba allí. Eso es lo que importa en estas carreras”, evaluó respecto a su hijo.
“Las diferencias no fueron tan grandes. Si observas cómo se desarrolló la carrera, siempre fueron los mismos ciclistas los que estuvieron al frente”, señaló haciendo referencia en como en los últimos 50 kilómetros Pogacar, Van der Poel, Evenepoel, Wout van Aert y Mads Pedersen terminaron en las mismas posiciones en meta con Jasper Stuyven como “mejor del resto” a 4:28.
UAE elogia la táctica de Van der Poel que favoreció a Pogacar
De cara a París-Roubaix, donde no están los ascensos explosivos de Flandes, Adrie le da a su hijo una posibilidad de “50/50” contra Pogacar. “La París-Roubaix es una carrera completamente diferente. Allí influirán elementos muy distintos. Aparte de Evenepoel, espero ver prácticamente a los mismos corredores”.








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