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lunes, 23 de marzo de 2026

Monseñor Timothy Broglio ofrece profundo mensaje centrado en la vivencia de la Cuaresma, la dignidad humana y la urgencia de la paz



Por Esmirna Gomez.-


SANTO DOMINGO ESTE, S.D., República Dominicana.– Monseñor Timothy Broglio ofreció la tarde de este miércoles una conferencia en el Colegio Santa Teresa, del Ensanche Ozama, donde compartió un amplio y profundo mensaje centrado en la vivencia de la Cuaresma, la dignidad humana y la urgencia de la paz en el mundo.

Broglio, arzobispo de la Arquidiócesis Castrense de los Estados Unidos, expresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de ese país y exnuncio apostólico en la República Dominicana, agradeció la invitación de Monseñor Manuel Ruiz para visitar la diócesis Stella Maris, destacando el cariño especial que guarda por el país tras haber servido durante siete años como representante diplomático de la Santa Sede.

Durante su intervención, manifestó su alegría por reencontrarse con la Iglesia dominicana y, en particular, con una diócesis joven que —según expresó— vive el desafío de construir sus estructuras pastorales, pero también la gracia de crecer con entusiasmo en la fe.

En el marco del tiempo cuaresmal, exhortó a los fieles a redescubrir el sentido profundo de este período litúrgico, señalando que la oración, el ayuno, la caridad permiten “limpiar el corazón, centrarse en lo esencial, poner a Cristo en el centro de la vida”. Asimismo, invitó a vivir una escucha más auténtica de la Palabra de Dios para reconocer el sufrimiento de los más vulnerables y responder con compromiso cristiano.




El arzobispo también abordó la realidad del mundo actual, marcada por conflictos, tensiones, expresando su preocupación por las guerras, la pérdida de vidas humanas. En ese sentido, hizo un llamado firme a la oración por la paz,  a promover una cultura del encuentro y la reconciliación.

Uno de los aspectos más destacados de su mensaje fue la invitación a cuidar el lenguaje. Insistió en la necesidad de renunciar a las palabras que hieren, al juicio apresurado, a la calumnia, promoviendo en cambio una comunicación basada en la verdad, la amabilidad,  el respeto, tanto en la vida cotidiana como en los espacios digitales, sociales y políticos.

De igual manera, subrayó la importancia de defender la dignidad humana en todos los contextos, especialmente en situaciones de vulnerabilidad, como la migración, el sistema penitenciario, recordando que toda persona, incluso aquella que ha cometido errores, mantiene su valor como hijo de Dios.

También reflexionó sobre los cambios culturales, tecnológicos, advirtiendo que, aunque son importantes, no deben sustituir el contacto humano, la cercanía pastoral ni la vivencia auténtica de la fe.

En su mensaje final, animó a la comunidad a aprovechar la Cuaresma como un tiempo de conversión, crecimiento espiritual,  respuesta al llamado universal a la santidad, confiando en la Virgen María como guía en el camino de la fe.




La actividad contó con una amplia participación de sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada, delegaciones de grupos  pastorales y laicales.

Asimismo, estuvieron presentes Mario Paredes, presidente de la Fundación Dominicana Dr. Ramón Tallaj, representantes de diversas instituciones, entre ellas la Suprema Corte de Justicia, el Consejo de Regidores de Santo Domingo Este, el Ejército de la República Dominicana, la Armada de República Dominicana, la Fuerza Aérea de la República Dominicana y la DIGESETT.

En la mesa de honor estuvieron acompañando a Monseñor Fray Arístides Jiménez y  el Sr.Mario Paredes, de la Fundación Dominicana Dr. Ramón Tallaj.

De manera especial, participaron el P. Alejandro Valera, vicario general; P. Cesáreo Núñez, Canciller de la Diócesis; P. Domingo Vásquez, de Comunicación; P. Eduardo Carrión, vicario de  Pastoral; P. Fermín Fermín, de la Pastoral Social; P. Ronal Santiago; P. Jocelyn Antoine; P. Ricardo de la Rosa Arcipreste de la zona Los mina,  P. Luis Obispo Díaz, entre otros Sacerdotes  allí presente.

Los asistentes valoraron la conferencia como un espacio de reflexión profunda y una invitación concreta a vivir con mayor coherencia el mensaje del Evangelio en medio de los desafíos actuales.

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