Así lo expresó la doctora Marianela Rijo, durante la charla “Juntos contra el cáncer de mama: prevención, esperanza y vida después del diagnóstico” impartida este lunes en el techado del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU) y auspiciada por el Instituto Nacional de Educación Física (INEFI).
La doctora Marianela Rijo impartió la charla "Juntos contra el cáncer de mama: prevención, esperanza y vida después del diagnóstico". SANTO DOMINGO, R.D.- El cáncer de mama se origina cuando las células de los senos comienzan a multiplicarse sin control, formando por lo general un tumor que a menudo se puede apreciar en una radiografía o palpar como una masa. Aunque no siempre se conoce la causa exacta, existen diversos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollarlo.
Rijo también advirtió que el cáncer mamario no es exclusivo de las mujeres, sino también de los hombres, específicamente del 0.5 al 1 por ciento, quienes han sido afectados por esa enfermedad producida por la proliferación de manera desproporcionada de “células malas".
Recomendó a todas las damas mayores de 20 años hacerse “autochequeos” una vez al mes, luego de siete días de haber pasado su período menstrual. También recomendó a las mujeres mayores de 40 años hacerse la ecografía mamaria una vez al año.
Indicó que entre las mujeres con edades comprendidas entre 40 y 69 años aparecen más casos, muchos de los cuales se producen por antecedentes familiares, hereditarios y genéticos.
Testimonios
Durante el acto se presentaron varios testimonios de manera audiovisual y personal los cuales estuvieron cargados de mucha emotividad y tristeza.
Entre los declarantes estuvieron la señora Ivelisse Cazado y varios colaboradores del INEFI sobrevivientes a ese flagelo Yudelka Tejada, Valentina Tejeda y los periodistas Marta Rodríguez Sierra y Alfonso Muñoz Cordero.
Factores genéticos y hereditarios: Las mutaciones en genes específicos, como el BRCA1 y el BRCA2, heredadas de uno de los padres, incrementan notablemente el riesgo. Tener antecedentes familiares directos (madre, hermana o hija) con cáncer de mama o de ovario también eleva la predisposición.
Edad y género: El riesgo aumenta a medida que se envejece (la mayoría de los casos se diagnostican después de los 50 años). Aunque puede presentarse en hombres, es abrumadoramente más común en mujeres.
Factores hormonales y reproductivos: La exposición prolongada a los estrógenos juega un papel importante. Esto incluye la menarquia temprana (menstruación antes de los 12 años), la menopausia tardía (después de los 55 años), el primer embarazo a una edad avanzada o no haber tenido hijos, y el uso prolongado de terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia.
Estilo de vida y factores ambientales:
Sobrepeso u obesidad: Especialmente después de la menopausia, debido a la producción de estrógenos en el tejido adiposo.
Consumo de alcohol: Incluso en cantidades moderadas, el alcohol se relaciona con un mayor riesgo.
Sedentarismo: La falta de actividad física regular.
Radioterapia previa: Haber recibido radioterapia en el pecho durante la infancia o la juventud (por ejemplo, para tratar el linfoma de Hodgkin).
Métodos de prevención
Si bien algunos factores de riesgo (como la genética o la edad) no se pueden modificar, adoptar hábitos saludables y mantener controles médicos periódicos reduce significativamente el riesgo y permite la detección en etapas tempranas, cuando el pronóstico es más favorable:
Estilo de vida saludable:
Mantener un peso corporal adecuado, sobre todo tras la llegada de la menopausia.
Realizar actividad física regular (al menos 30 minutos diarios de ejercicio moderado).
Evitar o limitar el consumo de alcohol y no fumar.
Llevar una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, fibra y baja en grasas saturadas.
Lactancia materna: Amamantar durante el mayor tiempo posible ofrece un efecto protector frente a la enfermedad.
Detección temprana (La clave principal):
Autoexploración mamaria: Conocer la forma y textura habitual de los senos a partir de los 20 años ayuda a identificar cualquier cambio inusual (bultos, retracciones, secreciones) y acudir al médico de inmediato.
Mamografía periódica: Es la prueba de cribado más eficaz. Se recomienda generalmente de forma anual o bianual a partir de los 40 o 50 años, según las pautas médicas y el historial de riesgo personal.












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