Por Clara Sanchez.- Todo Mountain Bike.- Montreal no recibirá al pelotón con una página en blanco. Bajo el asfalto, alrededor del Mont-Royal y en la memoria ciclista de la ciudad permanece una carrera que todavía sirve para medir dureza, prestigio y resistencia. Lo ocurrido allí en 1974 terminó mezclando calor, abandonos, rivalidades y una de esas victorias cuya verdadera dimensión se entiende mejor con el paso de los años. Del 20 al 27 de septiembre, el Mundial de Ciclismo en Ruta de Montréal 2026 devolverá los maillots arcoíris a una ciudad que ocupa un lugar particular en la historia de la competición. No será simplemente otra sede recurrente: fue allí donde el campeonato comenzó a desprenderse definitivamente de su larga dependencia europea. Hasta entonces, todas las ediciones completas se habían disputado en Europa desde el estreno de 1921 en Dinamarca. Montevideo había acogido en 1968 la carrera amateur y la contrarreloj por equipos, pruebas olímpicas por aquel entonces, pero profesionales y mujeres compitieron en Imola. El Mundial de Ciclismo en Ruta de 1974 fue el primero que trasladó al otro lado del Atlántico el programa completo. La apuesta canadiense era considerable. Montréal se preparaba para organizar los Juegos Olímpicos dos años más tarde y aquel Mundial, disputado conjuntamente con las pruebas mundialistas de pista, funcionó como una demostración de capacidad organizativa. La respuesta también llegó desde las calles, con alrededor de 200.000 espectadores siguiendo las carreras Élite del último fin de semana. El trazado ayudó a convertir aquella edición en algo más que un estreno geográfico. El circuito de 12.5 km incluía tres ascensiones por vuelta y obligaba a completar 21 giros hasta alcanzar los 262.5 km en la prueba masculina. El paso por Mount Royal Park y la subida del campus universitario fueron acumulando desgaste mientras el calor endurecía todavía más la carrera. Bernard Thévenet fue uno de los grandes agitadores de la jornada con una larga escapada. El francés, que un año más tarde destronaría a Merckx en el Tour de Francia, obligó a Bélgica a trabajar durante buena parte de la prueba. Cuando la carrera entró en su fase decisiva, el desgaste ya había reducido el grupo hasta convertir la lucha por el arcoíris en una cuestión de supervivencia. Eddy Merckx terminó atacando y Raymond Poulidor fue capaz de acompañarlo. El belga resolvió después el duelo al sprint y completó los 262.5 km en 6 horas, 52 minutos y 22 segundos, a más de 38 km/h de media. Solo 18 de los 70 corredores que tomaron la salida llegaron a meta, una cifra que explica mejor que cualquier perfil la dureza de aquel día. La victoria dio forma a la Triple Corona de Eddy Merckx. El belga ya había ganado ese mismo año el Giro de Italia y el Tour de Francia, por lo que se convirtió en el primer ciclista capaz de conquistar Giro, Tour y Mundial en una misma temporada. Después solo Stephen Roche, en 1987, y Tadej Pogacar, en 2024, han logrado repetir esa combinación. Para Merckx también fue su tercer título mundial después de los conseguidos en 1967 y 1971. Con ello entró en el reducido grupo de corredores con tres victorias en la prueba Élite masculina, junto a Alfredo Binda, Rik Van Steenbergen y, años después, Óscar Freire y Peter Sagan. Mariano Martínez completó aquel podio en tercera posición, un apellido que sigue ligado al ciclismo: su hijo Miguel fue campeón olímpico de XCO y su nieto Lenny compite actualmente en el pelotón profesional. El circuito de Mont-Royal también coronó un día antes a Geneviève Gambillon. La francesa se impuso en la carrera femenina por delante de Baiba Caune, que competía para la Unión Soviética, y de la neerlandesa Keetie van Oosten-Hage. Para Gambillon era su segundo título mundial después del conseguido dos años antes en Gap. Aquella victoria reforzó además una generación francesa que tendría continuidad con Josiane Bost, campeona mundial en 1977, y posteriormente con Jeannie Longo. El Mundial canadiense dejó dos campeones con trayectorias muy diferentes, pero unidos por un recorrido que exigía mucho más que velocidad en las últimas vueltas. El regreso a Montréal llega después de que el Mundial haya ampliado su mapa durante décadas hasta alcanzar África por primera vez en Kigali en 2025. Visto desde esa perspectiva, la edición canadiense de 1974 aparece como uno de los momentos decisivos en la historia de los Mundiales de Ciclismo: fue el paso inicial hacia un campeonato realmente itinerante. También quedó una herencia deportiva permanente. Canadá dispone hoy de dos citas WorldTour como el Grand Prix Cycliste de Québec y el Grand Prix Cycliste de Montréal, esta última estrechamente ligada a las carreteras de Mont-Royal que marcaron aquel campeonato. La ciudad no ha perdido su vínculo con las grandes carreras de un día ni con los recorridos de desgaste. En septiembre, una nueva generación volverá a competir por el arcoíris en el mismo escenario general donde Merckx y Gambillon construyeron parte de su palmarés. Han cambiado las bicicletas, la preparación, la aerodinámica y prácticamente todos los parámetros del ciclismo de competición, pero Montréal conserva algo difícil de reproducir en una sede nueva: una historia mundialista que comenzó antes de que muchos de los actuales candidatos al título hubieran nacido siquiera..webp)
El belga Eddy Merckx cuando cruzaba la meta para ganar el Campeonato Mundial 1974. El Mundial de Ciclismo en Ruta de Montreal 2026 recupera el escenario de 1974, donde Eddy Merckx logró una histórica Triple Corona frente a Raymond Poulidor en Canadá.
Montréal 1974: el Mundial que llevó el ciclismo más allá de Europa
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El podio del Campeonato Mundial de Ruta Montreal 1974. Merckx, Poulidor y una carrera que solo terminaron 18 ciclistas
2026 recupera una ciudad que cambió la dimensión del campeonato
lunes, 21 de septiembre de 2026
Montreal vuelve a vestir de arcoíris 52 años después del Campeonato Mundial de Cicliso que hizo historia con el belga Eddy Merckx
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