La etapa entre Mâcon y Belleville-en-Beaujolais, de 140 kilómetros, estaba marcada en rojo por su perfil completamente rompepiernas. Ocho ascensiones categorizadas, tres de segunda categoría y un último puerto decisivo a solo 11 kilómetros de meta, el Mont Brouilly (2,9 kilómetros al 7,6%), esperaban a las corredoras en una jornada diseñada para que la clasificación general pudiera sufrir importantes cambios.
Desde los primeros kilómetros quedó claro que iba a ser una etapa de desgaste. La carrera arrancó con la subida inmediata al Côte de Cenves, de segunda categoría, y los ataques se sucedieron desde el inicio. Magdeleine Vallieres, campeona del mundo, fue una de las primeras en moverse, con respuesta inmediata de Puck Pieterse. También probaron corredoras como Mavi García o Valentin Constance, aunque ninguna ofensiva consiguió abrir hueco definitivo.
El UAE Team Emirates mantuvo el control durante buena parte de la jornada, con Paula Blasi y Elisa Longo Borghini trabajando para sus líderes, pero la carrera comenzó a romperse antes de llegar al tramo decisivo. A 33 kilómetros de meta, el ritmo de FDJ aumentó considerablemente para Demi Vollering y el pelotón empezó a desintegrarse.
Ese acelerón dejó fuera de combate a varias corredoras importantes. Paula Ostiz, que había trabajado mucho para la líder Marlen Reusser, perdió contacto, mientras que el grupo delantero de la fuga empezó también a perder unidades. La llegada del Col de Durbize (3,7 kilómetros al 5,8%) terminó de seleccionar la carrera.
A 30 kilómetros de meta llegó el primer gran golpe de Vollering. La neerlandesa atacó con fuerza y consiguió dejar atrás a Pauline Ferrand-Prévot, una de las grandes favoritas antes del inicio del Tour pero que no mostró las mismas sensaciones que en la edición anterior. Sin embargo, Marlen Reusser y Kasia Niewiadoma fueron capaces de responder al movimiento y mantenerse junto a ella.
 |
| Demi Vollering. |
Con el paso de los kilómetros, el grupo de favoritas quedó reducido a las tres corredoras más fuertes de la general. Vollering insistió una y otra vez, buscando descolgar a la líder del Movistar Team, pero Reusser mostró una enorme fortaleza. La suiza perdió algún metro en determinados ataques, aunque siempre consiguió volver a cerrar el hueco.
También Niewiadoma intentó aprovechar la bajada hacia Mont Brouilly para romper la carrera, pero la líder resistió. A falta de 7 kilómetros, las tres favoritas ya aventajaban en casi tres minutos a Ferrand-Prévot, que veía cómo se escapaban definitivamente sus opciones de repetir triunfo en el Tour.
La batalla final quedó reducida a Vollering, Reusser y Niewiadoma. En la subida definitiva al Mont Brouilly, la neerlandesa volvió a probar suerte, pero la líder amarilla respondió una vez más. Ninguna consiguió marcharse en solitario y todo se decidió al esprint.
Niewiadoma lanzó primero la llegada, buscando sorprender a sus rivales, pero Demi Vollering tenía más velocidad y potencia en las piernas. La corredora neerlandesa remontó para cruzar la línea de meta en primera posición, por delante de Marlen Reusser y la polaca del Movistar Team.
Con este resultado, Reusser mantiene el liderato del Tour de Francia Femenino y confirma sus excelentes sensaciones en una de las etapas más exigentes de la carrera. Vollering recupera confianza y demuestra que sigue siendo una amenaza directa para la clasificación general, mientras que Niewiadoma continúa defendiendo un maillot amarillo que vuelve a tener un enorme valor tras superar una jornada de máxima exigencia.