BERNA, Suiza.- El eslovaco Peter Sagan (Tinkoff) conquistó en un cerrado esprint la décima sexta etapa del Tour de Francia, entre Moirans-en-Montagne y Berna (209 kilómetros), logrando su tercera victoria en esta edición, mientras que el keniano-británico Chris Froome (Sky), quien también estuvo en el esprint masivo, mantuvo el maillot amarillo de líder.
Sagan, vestido con el maillot verde de la regularidad, superó a Alexander Kristoff (Katusha) en el sprint final de la capital suiza. La “photo finish” ha tenido que servir de juez, ante otro final en el que el vencedor ha ganado por milímetros.
El noruego, de hecho, llegó a celebrar en la línea de meta porque aparentemente había superado al líder provisional puntos de la “Grand Bouclé”.
Desde el comienzo del día, en una jornada de transición para los favoritos de la clasificación general, dos ciclistas del Etixx-Quick Step se escaparon: Tony Martin y Julian Alaphilippe. La fuga entró con 5 minutos de ventaja a Suiza, pero la diferencia fue decreciendo a medida que se acercaba la única cota del día, de cuarta categoría.
Fabian Cancellara (Trek) no ha podido ser protagonista en su ciudad natal, ni desde la fuga ni sorprendiendo en los últimos kilómetros.
Con Alaphilippe descolgado, Martin se mantuvo en cabeza de carrera, pero el pelotón lo ha atrapó a falta de 20 kilómetros, tras su particular contrarreloj.
Vista aérea de la cancha de voleibol de playa, en Copacabana. Foto: Rafael Fabres (The New York Time).
Por Vanessa Bárbara.-
RÍO DE JANEIRO, Brasil.- Es oficial: los Juegos Olímpicos de Río son un desastre antinatural.
El 17 de junio, a menos de 50 días de la inauguración del evento, Río de Janeiro se declaró en “estado de calamidad pública”. Una crisis financiera les impide honrar su compromiso con los juegos olímpicos y paralímpicos, según dijo el gobernador.
La situación es tan severa, declaró, que podría ocasionar “el colapso total de la seguridad pública, el sistema de salud, la gestión educativa, el manejo de la movilidad y del ambiente”. Las autoridades ya tienen permiso para racionar los servicios públicos esenciales, y el gobierno federal podría otorgarle fondos de emergencia al estado.
Usualmente se aplican estas medidas en caso de terremotos o inundaciones, pero las olimpiadas son una catástrofe predecible, previsible.
Hace poco fui a Río para ver cómo iban los preparativos. Spoiler: nada bien. La ciudad entera está en obra negra. Hay ladrillos y tuberías por todas partes, y algunos trabajadores empujan las carretillas con pereza, como si los juegos estuvieran programados para el 2017.
Nadie tiene idea de qué serán los sitios en construcción, ni siquiera la gente que los hace: “Son para los juegos olímpicos”, repiten todos y después lanzan especulaciones como “sitios donde se sientan los jueces del fútbol o del voleibol, supongo”.
Le pedí un tour a la oficina de prensa, pero me ignoraron olímpicamente. Casi todos los sitios están sin terminar y los pocos proyectos terminados no inspiran mucha confianza. En abril, una ruta para bicicletas recién inaugurada a la orilla del mar colapsó, y dos personas murieron en el accidente.
La seguridad es un tema que preocupa a turistas y atletas por igual, y con toda la razón del mundo: según los reportes locales hay batallas territoriales constantes entre los carteles de la droga en, por lo menos, 20 barrios de Río.
Hace 8 años, el gobierno estableció las Unidades de Policía Pacificadora, fuerzas muy armadas que pretenden quitarle el control de las favelas a los grupos criminales. Sin embargo, parece que las unidades empeoraron la guerra en lugar de terminarla; en lo que va del año han sido asesinados 43 policías en el estado, y por lo menos 238 civiles han muerto en enfrentamientos con la policía.
Todo el mundo teme que la violencia se incremente durante los juegos. Brasil desplegará a 85.000 soldados y oficiales, aproximadamente el doble de efectivos que en Londres 2012.
También les preocupan las frecuentes balaceras cerca de los estadios y en las vías de acceso a esas instalaciones: en este 2016 ya van 76 personas heridas por balas perdidas; 21 de ellos murieron.
El 19 de junio, alrededor de 20 hombres con rifles de asalto y granadas entraron al hospital público más grande de la ciudad a liberar a un supuesto capo en custodia policial; en esa incursión murió un hombre y dos más fueron heridos.
Además, las más de 500.000 personas que llegarán a Río para ver los juegos deberían estar preocupadas por lo fácil que es meterse accidentalmente a un área peligrosa por la falta de señalizaciones en las calles y el transporte.
Yo, que soy de Brasil, pasé media hora descifrando cómo tomar un autobús hacia el estadio olímpico, sin contar el tiempo que pasé buscándolo antes de llegar a la terminal.
¿Cómo fue que pasó todo esto? El dinero es uno de los problemas. “Estamos en bancarrota”, admitió Francisco Dornelles, gobernador interino de Río, en una entrevista hace dos semanas.
El gobernador electo tiene linfoma por lo que tomó una licencia para cuidarse. Justo antes de Navidad declaró al sistema de salud en estado de emergencia y cerraron hospitales enteros porque se acabó el dinero para los medicamentos, salarios y equipo.
Meses después, el estado comenzó a retrasar los salarios de funcionarios públicos y los cheques de pensiones. Los maestros están en huelga y los estudiantes ocupan decenas de escuelas en protesta. El estado le debe 21 mil millones de dólares al gobierno federal de Brasil y 10 mil millones a instituciones de la banca pública y prestamistas internacionales.
Se calcula un déficit de 5,5 mil millones de dólares en el presupuesto para este año, sin contar que ya se les concedió un préstamo de 860 millones para cubrir los costos de seguridad del evento.
El desastre fiscal puede atribuirse a muchos factores, incluyendo la crisis económica nacional, pero las causas más probables son la enorme expansión de la nómina del gobierno y los gastos excesivos de las olimpiadas.
Sin embargo, Eduardo Paes, alcalde de la capital, dijo que el ayuntamiento se encuentra bien y aseguró que la situación fiscal no afectará los preparativos. Entonces, si no se trata del dinero, quizá es culpa de la política. Se sabe que Brasil tiene una crisis enorme. La presidenta, Dilma Rousseff, se vio obligada a dimitir el 12 de mayo por manipular el presupuesto del Estado.
Esta inestabilidad ha congelado la economía y paralizado al país entero, pero Leonardo Picciani, nombrado secretario del deporte después de la suspensión de Rousseff, asegura que los juegos van a estar “fantásticos”.
Picciani también quiere reducir el pánico por el zika, un virus transmitido por los mosquitos, y dice que ya están listas todas las medidas preventivas. Pero hay atletas que no están convencidos, como Jason Day, el mejor golfista del mundo, quien anunció que no asistirá a las Juegos Olímpicos de Río por temor a contagiarse.
En Brasil, la gente considera ridícula esta preocupación. En primer lugar, en agosto es pleno invierno allá; el clima es más seco y fresco, con menos mosquitos.
En segundo lugar hay un problema más importante que opaca totalmente la amenaza del virus: según los cálculos, en Río de Janeiro es 10 veces más probable que te violen si eres mujer a que te contagies de algún virus. Como hombre es más probable que te maten a balazos.
Pero no es la primera vez que un país parece tener un desastre con la planeación previa: los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en Sochi, Rusia, estuvieron plagados de reportes de hoteles mal hechos con plomería de segunda; la incertidumbre de la influenza H1N1 acechó de cerca a los juegos de 2010 en Vancouver, Canadá, y Grecia apenas terminó de construir antes de la ceremonia de inauguración en 2004.
Quizá, como suele suceder en Brasil, todo saldrá bien y los juegos serán un éxito. Estas olimpiadas serán la cereza en el pastel de megaeventos en Río que iniciaron con los Juegos Panamericanos en el 2007, seguidos por los Juegos Mundiales Militares de 2011, la Copa Confederaciones de 2013 y el Mundial de Fútbol de 2014. Todos se realizaron sin que ocurrieran grandes catástrofes.Continue reading the main storyPhoto
Trabajadores en la construcción de la arena olímpica de la playa de CopacabanaCreditRafael Fabres para The New York Times
Todos estos proyectos tienen algo en común: los ciudadanos no tuvieron voz ni voto. Ahora el gobierno usa los juegos como pretexto para acelerar ciertos proyectos de desarrollo (no todos prioritarios para la gente).
El alcalde bromeó al respecto en una entrevista de 2012: “El pretexto de los juegos olímpicos es buenísimo, tengo que usarlo de excusa para todo”, dijo. “Ahora, todo lo que tenga que hacer, será por los juegos olímpicos. Puede que algunas cosas tengan relación, pero otras no la tendrán en absoluto”.
La favela Providência es un buen ejemplo de lo que el alcalde está haciendo mal. Los habitantes le pidieron agua y servicios básicos de saneamiento. En lugar de eso, les dieron un teleférico de 22 millones de dólares que los turistas usan mucho más que los vecinos.
De la misma manera, se construyeron seis estaciones sobre una línea del metro que conecta barrios de gente rica que tiene casas frente al mar con el Jardim Oceânico, una estación cerca del Parque Olímpico.
Sin embargo, la mayoría de los habitantes de Río habrían preferido una línea nueva que conectara el centro de la ciudad con municipalidades como Niterói y São Gonçalo, donde vive mucha gente de clase trabajadora. Ese proyecto habría costado la mitad.
Se pronostica que las olimpiadas costarán 12 mil millones de dólares; más del 40 por ciento de eso saldrá del erario; el resto, de prestamistas independientes.Continue reading the main storyPhoto
Un puente de la nueva línea del metro Río de Janeiro que está en construcciónCreditRafael Fabres para The New York Times
Sin embargo, los críticos dicen que el presupuesto oficial no incluye las exoneraciones fiscales para las compañías que organizan y presentan el evento, ni los costos de las gradas temporales, ni la compensación para las familias que fueron sacadas de sus casas por las construcciones.
Un reporte publicado en noviembre por un grupo de activistas que supervisa los preparativos de los juegos dice que por lo menos 4120 familias fueron desalojadas a causa de los juegos. El gobierno dice que no, que la mayoría fueron reubicadas porque vivían en áreas propensas a deslaves e inundaciones.
Varios indigentes me dijeron que los policías los obligan a quitarse de las banquetas y los arrastran a refugios inmundos para empezar a “limpiar” las calles antes de que lleguen los turistas. Lo hacen como a las tres de la madrugada con ayuda de perros policía, gas pimienta y, a veces, hasta caballos.
Alguien va a ganar en este negocio, pero no será la mayoría de la gente del estado. El 80 por ciento de las inversiones provienen de Barra de Tijuca, conocida como el “Miami de Río”.
Dos de los triunfadores más grandes de Río 2016 serán los contratistas y los propietarios de tierras, en especial Carlos Carvalho, dueño de por lo menos 6 millones de kilómetros cuadrados de terrenos adentro y alrededor del Parque Olímpico y la villa de los deportistas.
El gobernador tiene razón: sí es una calamidad. (Vanessa Barbara es columnista del diario brasileño O Estado de São Paulo, editora del sitio web literario A Hortaliça, y colaboradora de artículos de opinión de The New York Time.)
El colombiano del team Movistar hace balance de la crono en la que perdió algo más de dos minutos sobre el líder de la general, el keniano-británico Chris Froome
El pedalista colombiano Nairo Quitana --quien tras la crono individual de este Tour de Francia 2016, se queda a tres minutos del líder de la ronda gala-- hacía el siguiente balance sobre cómo había ido la crono.
“He dado todo de mí; hacía mucho viento al comienzo y por mi bajo peso es lógico que me haya afectado más”, comentaba el colombiano, quien también indicaba que en el último tramo se sintió mejor.
“En la parte final, las piernas han respondido mejor y he recuperado algo de tiempo.”
Nairo, en último lugar hablaba sobre su nueva situación en la general admitiendo que tres minutos es mucho tiempo.
“Bastante lejos pero espero que las piernas sigan bien. Queda mucha montaña y esperamos recuperar algo.”
Culpa del "caos" a la organización del Tour
Nairo Quintana se ponía delante de los micrófonos tras cruzar la meta de esta surrealista etapa del Tour de Francia.
Un Nairo que relataba de esta forma como lo vio él: “Hemos visto muchos desastres en el día de hoy. Hemos llegado delante de Froome y Porte después del percance que tuvieron y al final no hemos perdido tiempo frente a ellos que era lo más importante.”
Lógicamente hablaba antes de conocer la decisión de la dirección de carrera. “Un día muy duro, con mucho viento y hemos llegado bastante débiles a la subida. Yo cuando he llegado estaban caídos. La mala organización entre las motos y todo tienen la culpa. Son circunstancias de carrera que debemos mejorar todos.”
Por otro lado, el colombiano relataba el porque no pudo seguir el ritmo de Froome. “Fue muy apresurado atacar desde allí, hacía mucho viento y su equipo me ha neutralizado y gaste muchas balas que al final me hicieron falta.”
En último lugar, Quintana comentaba que afrontaba con ventaja la crono de mañana, unas palabras que ya no tienen validez puesto que cuando hablaba aún no conocía la decisión final sobre la clasificación general. (Fuente: Demarraje.com)
El australiano Michael Matthews (Orica-Greenedge) vence al esprint al eslovaco Peter Sagan (Tinkoff).
Por Carlos Arribas (El País).-
REVEL, Francia.- En territorio cátaro irredento, un martes de tramontana, Peter Sagan sentó las bases de su fe herética, y en la meta de Revel, donde no había ganado, se multiplicaban los fieles.
Eusebio Unzue fue uno de los primeros en proclamar su fe, llegando a asegurar que si el eslovaco luminoso en su maillot arcoíris hubiera llegado a ganar la etapa se habría arrodillado ahí mismo, junto a su autobús, sobre el sucio y el áspero asfalto, sin importarle mancharse o herirse las rodillas, y rezarle a San Pedro Sagan, fuerte y noble. Y bravo y juguetón, hasta pareció no afectarle que le derrotara en el sprint final el rápido australiano Michael Matthews, uno que quiere ser como él.
Al ritmo del color del cielo y de Sagan, y todos sus colores en su maillot, y una respuesta para cada condición, el pelotón ascendió hasta el techo del Tour, los 2.400 metros de Envalira, en la frontera andorrana, y descendió con suavidad hacia la llanura, donde el viento.
El azul claro de la ascensión lo animó, con Sagan, Valverde, quien con el ánimo infantil de quien se divierte jugando al escondite inglés (ahora que no me ves, me muevo; ahora que miras, me paro) se movió entre los innumerables atacantes de primera mañana y puso de los nervios, un día más, a Froome y sus Sky, que se mueven a ciegas como quien no sabe por dónde le puede llegar el peligro, y desconfían.
Y cuando coronaron la cima Henri Desgrange a unos segundos de su conquistador, Rui Costa (5.000 euros para él) y se vieron de repente congelados en una nube inmóvil en la ladera del descenso que no dejaba ver el cielo, una niebla en la que no se veía ni escupir, y Sagan siempre bullidor en cabeza, a la memoria visual de Froome le asaltaron imágenes televisivas de Nairo lanzándose entre la nieve del Stelvio y la niebla para ganar el Giro del 14.
Pese a que para meta quedaban más de 150 kilómetros sin relieve ascendente, el inglés inseguro y fantasiosos llegó a temer que Nairo le hiciera un Stelvio allí mismo, y así lo confesó, y no pudo disfrutar, como contó Kreuziger en la meta aún alucinado, de la sensación hipnótica de bajar entre algodón a ciegas y sin dar pedales, como suspendidos en el aire.
Entre la niebla Sagan, San Pedro padre de los cielos, no disfrutó de las lisérgicas sensaciones de sus colegas, sino que pedaleó fuerte y decidido para estabilizar la fuga de más de una docena de corredores que se había forjado a su alrededor y enfrentarse con tiempo en el llano a su siguiente desafío, el viento que había dejado el cielo azul fuerte sin nubes, luz de mediodía.
Sometido al embrujo del eslovaco y movido al son de las peleas intestinas entre equipos con sprinters y sin sprinters, con fugados y sin fugados, en la que el Katusha de Kristoff tenía la peor jugada, con y sin, y el IAM suizo la más tonta, sin y sin, el pelotón persiguió por rachas.
Cuando el Katusha se cansó de que nadie le ayudara, y viendo cercano el riesgo de caer en la melancolía a la que conduce el esfuerzo inútil, fue el IAM castigado el que le sustituyó con éxito también escaso, y todos, más tarde se rindieron a la tramontana, el viento con el que se alió Sagan para proclamar su magnificencia.
Con la tramontana
A 25 kilómetros de la meta, con el viento secándole la mejilla izquierda con fuerza, pues entraba del Oeste de cara a tres cuartos, casi de perfil, el campeón del mundo se pegó a la cuneta derecha y forzó la marcha en progresión organizando un abanico unipersonal. En fila detrás de él resistían como podía los que pudieron, media docena. Entre ellos había tres Orica, el equipo de Matthews, que se organizaron para acabar, con saña y método, con Sagan, quien como un toro de aplauso nunca temió el castigo, Uno de ellos, Durbridge. Aceleró; otro, Impey, le atacó tres, cuatro, veces, y Sagan le respondió hasta no poder más, y el tercero, Matthews, le remató en la última recta. Y aun así, Sagan increíble con su herejía de ciclismo generoso en tiempos de egoísmo y miedo, terminó segundo. El mistral amenaza al pelotón hasta la cima del Ventoux
Según el pelotón viaja hacia el Este, hacia la Provenza del Mont Ventoux y los campos de lavanda, la tramontana que hizo grande a Sagan en el país cátaro pasa a llamarse mistral, y seguirá soplando fuerte, lo que el pelotón teme. En la etapa de hoy, llana hasta Montpellier, el miedo dominante generado por el viento frío del Norte será a los abanicos, que a veces, en otros Tours, han tenido carácter violento, como aquel que le organizó Armstrong a Contador en 2009.
En el Ventoux, el mistral no soplará mañana de lado, sino de cara en los últimos kilómetros, los descarnados y desprotegidos desde el bosque que se deja en Chalet Reynard hasta la cima azotada: quien ataque, lo tendrá que hacer desde lejos.
Pese al poderío mostrado por Chris Froome en la contrarreloj entre Bourg Saint Andréol y La Caverne de Pont D'Arc, hoy sí sobre su bicicleta, no ha podido con la impresionante marca registrada por Tom Dumoulin (Giant-Alpecin), que se ha impuesto en una crono marcada por el viento y que ha reforzado el liderato del británico del Sky.
Dumoulin, que alcanzó cifras de 44 km/h., aprovechó el viento a favor durante su actuación y paró el crono en 50:15, un tiempo inalcanzable para sus rivales.
El poderoso ciclista holandés se ha exprimido para demostrar que se ha convertido en un especialista y ha sumado su segunda etapa en lo que va de Tour, tras la conseguida en Arcalís.
Froome, segundo en la etapa a 1:03 del ganador, le ha metido 1:03 al colombiano Nairo Quintana que no ha mostrado buenas sensaciones y ha acabado 3:07 por detrás del ganador, Tom Dumoulin. El de Movistar no levanta el vuelo y el líder sigue ampliando su ventaja con respecto a sus más directos perseguidores, con los que, poco a poco, va abriendo hueco antes de la llegada de los Alpes.
Superados los Pirineos, el británico aventaja en 1:47 a Bauke Mollema, 2:45 a Adam Yates, 2:59 a Nairo Quintana y 3:17 a Alejandro Valverde, que completan el quinteto que comanda la carrera hasta ahora.
Mollema sorprende y Valverde firma una buena crono
La sorpresa de la jornada fue Bauke Mollema, que firmó una gran contrarreloj, acabando sexto con un tiempo de 52:09, con lo que se ha aupado al segundo puesto de la general, desplazando al británico Adam Yates, que fue de menos a más en la etapa pero no pudo mantener su lugar en el actual podio de la ronda gala.
El mejor español fue el ciclista de Movistar Ion Izaguirre, octavo con un tiempo de 52:17, aunque el más beneficiado fue su compañero de equipo Alejandro Valverde, que finalizó la crono muy fuerte y consiguió mantener su puesto en el 'top ten' de la general.
Valverde es quinto y sigue mostrando un gran momento de forma. Ambos, junto con el portugués Oliveira, sorprendente tercer puesto en la etapa, completaron un buen día para el Movistar Team.
Pese a que fue 21º, Richie Porte gana tres puestos en la general y es octavo, siendo el corredor que más ha progresado en cuanto a posiciones dentro del 'Top 15' junto a Roman Kreuziger (Tinkoff), ahora undécimo y a tiro de Fabio Aru (Astana), quien se hundió en la crono y demostró que no está, para nada, dentro de la lucha.
Así fue una jornada que comenzó con un minuto de silencio en honor a los fallecidos por el atentado de Niza.
Los organizadores del Tour de Francia decidieron seguir adelante y no suspender la etapa.
El Tour sigue su camino hacia París y este sábado se disputará la decimocuarta etapa entre Montélimar y Villar Les Dombes, de 208,5 kilómetros.
Por Xavier G. Luque (Enviado Especial La Vanguardia).-
La caída de los tres escapados (de entre los favoritos) por culpa de una moto bloqueada, ya es motivo suficiente de indignación por el atentado al espíritu deportivo.
Pero además, que los jueces no apliquen ninguna sanción al británico Chris Froome por realizar parte del recorrido sin la bicicleta, no es aceptable. El reglamento ciclista obliga a efectuar los recorridos con la bicicleta. Pueden hacerse a pie, pero siempre con la bici al lado.
Más de una vez hemos visto a corredores que han sufrido una caída en los metros finales y tienen la bicicleta inservible, atravesar a pie una línea de meta. Pero acompañados de lo que resta de su vehículo.
Es cierto que lo que le sucedió a Froome, Porte y Mollema no es culpa suya, que es un incidente externo y que merecían, como se hizo, recuperar aproximadamente la ventaja que llevaban en el momento del choque.
Pero es innegable que Froome se equivocó, que perdió los nervios y no supo actuar correctamente. Algo comprensible en unos instantes de tanta tensión, pero el reglamento está para ser aplicado. Seguramente, por todo lo apuntado, con benevolencia, unos pocos segundos. Pero una sanción, aunque mínima, habría sido justa.
Si Froome se espera a la llegada de su equipo habría perdido sin duda varios minutos. Pero de la misma forma que acabó pasando, le habrían reintegrado su tiempo teórico en el momento del incidente. Al recorrer varios metros a pie sin bicicleta ofreció eso sí una imagen de las que dan la vuelta al mundo.
El año pasado, por ejemplo, al argentino Eduardo Sepúlveda le expulsaron del Tour porque, de la forma más inocente del mundo, recorrió unos pocos metros en coche. Sin darse cuenta del error que estaba cometiendo y sin obtener el menor beneficio. Lo expulsaron de carrera.
Comisarios UCI protegen a Froome
Una carrera accidentada y con un desenlace polémico definió la etapa 12 del Tour de Francia, jornada en la que Christopher Froome (Sky) se vio involucrado en un accidente en los últimos metros, cuando aumentaba su diferencia sobre Nairo Quintana (Movistar).
El británico chocó contra una motocicleta que se atravesó en el camino y, según explicó el líder del Sky, otra moto lo estrelló en la parte trasera, destrozando su bicicleta. Ante el hecho y con el desespero de los últimos kilómetros, Froome decidió correr algunos metros; mientras le llegaba un nuevo transporte.
Dicho hecho fue aprovechado por Nairo Quintana, quien lo superaba en la general y ascendía al tercer puesto en la primera clasificación presentada por los organización.
Sin embargo, luego de debatir el hecho, los comisarios decidieron entregar al británico el mismo tiempo de Bauke Mollema (Trek), lo que lo mantiene en la cima de la carrera y lo distancia a 54" de Quintana.
A pesar de volver a perder tiempo, el ciclista boyacense ascendió al tercer lugar de la clasificación general; mientras que Sergio Luis Henao (Sky) descendió al puesto 13 a 2'36".
Jarlinson Pantano (Iam) subió al puesto 32 a 40'29"; mientras queWinner Anacona (Movistar) cayó a la casilla 75 a 1h29'26".
El ganador de la etapa fue el belga Thomas De Gendt (Lotto); mientras que en el segundo lugar de la clasificación general se ubica el británicoAdam Yates (Orica), a 47" de Froome.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El doble campeón olímpico y mundial Félix Sánchez se mostró altamente emocionado y complacido por tener la oportunidad de enseñar y ofrecer clínicas a decenas de atletas que forman parte del “Campamento de Atletismo con Vallas”, y de compartir sus experiencias con más 600 jóvenes provenientes de los sectores de mayor vulnerabilidad del país agrupados en el programa “Deporte para Vivir Tranquilo”.
“Me siento sumamente contento y orgulloso en compartir con ustedes porque cuando yo venía a practicar era sólo, pero ahora veo que hay una escuela y eso me parece súper, algo impresionante”, dijo.
Sánchez se mostró igualmente orgulloso de que estos jóvenes quieran seguir sus pasos, comprometiéndose a hacer lo más posible para ayudarlos.
Recordó que cuando empezó a correr, en la República Dominicana no había vallistas y mucho menos deportista de ese deporte.
Explicó que el primer día se dedicó a observar el talento de los jóvenes y a ver sus técnicas para luego tratar de ayudarlos a superarse como atletas, pero sobre todo a orientarlos para que sean mejores ciudadanos.
Sánchez, quien estuvo acompañado por el ministro de Deportes, doctor Jaime David Fernández Mirabal; los viceministros Gerardo Suero Correa y Marcos Díaz, se refirió a la escuela de atletismo especializada en velocidad que implementó la Federación de esa disciplina con el apoyo del Ministerio de Deportes.
Como parte de dicha escuela, el Ministerio de Deportes y la Federación de Atletismo han reclutado cientos de jóvenes que bajo la supervisión de los mejores técnicos dominicanos y cubanos se encuentran entrenando permanentemente en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.
El doble campeón olímpico también ofreció clínicas a varios jóvenes que forman parte del campamento “Deporte para Vivir Tranquilo”, organizado por el Ministerio de Deportes con el respaldo del Ministerio de Interior y Policía y la Policía Nacional.
En ese campamento participan más de 600 jóvenes cada semana bajo la dirección del viceministro Soterio Ramírez y el también ex estrella del baloncesto Carlos Martínez. Esos jóvenes provienen de diferentes zonas del país y del Gran Santo Domingo, especialmente de las zonas de mayor vulnerabilidad.
Sánchez dijo estar orgulloso de poder ensenar a otros dominicanos las técnicas, y de poder ayudarlos que puedan superarse tanto en el deporte como en ser mejores ciudadanos.
El ministro de Deportes agradeció la presencia de Félix Sánchez en los campamentos, sobre todo por su intención de regresar el domingo 17 de julio para trabajar durante toda una semana en la escuela de vallas.
“Me siento doblemente contento, porque Félix Sánchez demostró ante los jóvenes que no solo es un gran atleta, sino un ciudadano comprometido”, precisó el doctor Fernández Mirabal.