Por Javier Rampe.-
De Ciclismo al Día.-
La tercera etapa de la Vuelta a España 2026, que debía convertirse en el primer gran examen en la montaña, terminó de la forma más inesperada. La organización se vio obligada a cancelar oficialmente la jornada después de que los propios corredores decidieran detener la carrera ante unas condiciones meteorológicas extremas. El granizo, la lluvia torrencial y el peligroso descenso hacia Font-Romeu hicieron imposible continuar con normalidad.
La situación comenzó a complicarse cuando el pelotón afrontaba la subida al Col de Mont-Louis. La lluvia ganó intensidad hasta convertirse en un auténtico diluvio y la carretera quedó completamente empapada. La transmisión televisiva llegó incluso a perder la señal, mientras los ciclistas afrontaban un escenario cada vez más peligroso.
La decisión de parar no partió inicialmente de la organización. Fueron los propios corredores quienes frenaron el ritmo y buscaron refugio ante el granizo y el riesgo de hipotermia. Mientras algunos miembros del pelotón entraban en establecimientos para protegerse de la tormenta, la fuga todavía continuaba en carretera. Poco después, la situación quedó completamente paralizada y la tercera etapa fue cancelada.
Hasta ese momento, la jornada había transcurrido con un guion relativamente previsible. La escapada del día estuvo formada por Ethan Hayter, Olivier Le Gac, Magnus Cort, Asbjørn Hellemose, Timo Roosen y Mats Wenzel, quienes llegaron a disponer de más de dos minutos de margen sobre el pelotón.
La fuga sobrevive hasta Mont-Louis
Hayter aprovechó la oportunidad para reforzar su posición en la clasificación por puntos. El británico se impuso en el esprint intermedio de Villefranche-de-Conflent, por delante de Roosen, Le Gac, Hellemose y Wenzel, sumando 20 puntos que le permitían colocarse virtualmente al frente de la clasificación con 57 puntos, por delante de Tadej Pogacar, que acumulaba 42.
El ritmo del pelotón comenzó a aumentar a medida que se acercaba la montaña. UAE Team Emirates-XRG tomó el control de la carrera y Tadej Pogacar dio instrucciones a sus compañeros para endurecer la marcha. Ivo Oliveira se encargó de las primeras labores de aproximación, mientras el equipo del líder comenzó a estirar considerablemente el grupo.
El viento también provocó momentos de tensión. Cian Uijtdebroeks volvió a sufrir después de la caída del día anterior y llegó a quedar cortado del primer grupo. El belga, además, rodaba con un vendaje en el brazo izquierdo. Alex Kirsch, por su parte, abandonó la carrera durante esta primera parte de la etapa.
Con la aproximación al Col de Mont-Louis, la fuga comenzó a perder terreno. El ascenso, de 19 kilómetros al 4,9% de pendiente media, debía ser el primer escenario para que los favoritos comenzaran a mostrar sus cartas. Sin embargo, la meteorología terminó condicionándolo todo.
El granizo suspende el primer final en alto
A falta de unos 30 kilómetros, la carrera entró en una nueva dimensión. El pelotón comenzó a afrontar la subida y UAE volvió a colocarse al frente. Por delante, Wenzel se lanzó en solitario, mientras Cort y Hellemose intentaban resistir. Poco después, Cort cedió y el corredor de Kern Pharma pasó a liderar en solitario.
La lluvia apareció con fuerza en las rampas de Mont-Louis. La carretera quedó cada vez más peligrosa y los corredores tuvieron que afrontar un descenso posterior bajo unas condiciones completamente adversas. A falta de 20 kilómetros, la retransmisión perdió la señal y durante varios minutos apenas hubo información visual sobre lo que estaba sucediendo en carretera.
Cuando las imágenes regresaron, Lorenzo Fortunato ya había atacado desde el pelotón y se había lanzado en persecución de Wenzel. El italiano del XDS Astana llegó a situarse a pocos segundos del luxemburgués, pero el desenlace deportivo pasó rápidamente a un segundo plano.
A 15 kilómetros de la llegada se produjo la escena que marcaría definitivamente la jornada. Pogacar y UAE redujeron el ritmo y el pelotón comenzó a detenerse. Los corredores decidieron no continuar ante la intensidad del granizo y la lluvia. La imagen resultó insólita: ciclistas buscando refugio mientras la escapada todavía permanecía en movimiento.
La organización terminó confirmando la cancelación de la tercera etapa y, con ella, desapareció también el primer gran final en alto previsto para la clasificación general. Pogacar, que partía como gran favorito, no pudo defender sobre la carretera su posición de privilegio, mientras corredores como Richard Carapaz, Oscar Onley, Mattias Skjelmose, Primož Roglič o Enric Mas tendrán que esperar para afrontar el primer gran duelo de la montaña.
Movistar Team, día salvado para Cian Uijtdebroeks
Movistar Team afrontó una jornada especialmente condicionada por la meteorología y por una carrera que pasó de los abanicos y el control del pelotón a una situación completamente imprevisible. El conjunto español tuvo que mantenerse atento durante la primera mitad de la etapa, con el viento generando cortes y obligando al grupo a rodar a gran velocidad antes de afrontar la montaña.
La formación telefónica había llegado a esta tercera jornada con la mirada puesta en el tramo decisivo de Font-Romeu. La suspensión impidió comprobar el estado de sus principales corredores en un terreno que podía comenzar a marcar diferencias en la general. La dureza acumulada y las condiciones climatológicas, sin embargo, terminaron imponiendo una situación extraordinaria.
Para Movistar, la cancelación supone aplazar uno de los primeros momentos importantes de la Vuelta. El equipo deberá ahora recuperar fuerzas y esperar a que la carrera vuelva a ofrecer una oportunidad deportiva, en una edición que ya ha vivido en apenas tres etapas una jornada marcada por el viento, otra por la tensión y ahora un final completamente condicionado por el clima.


















