Por Juan Larra.-
De Ciclismo al Día.-
COSENZA, Italia.- El ecuatoriano Jonathan Narváez logró la victoria en Cosenza tras imponerse con autoridad a Orluis Aular en una llegada explosiva en ligero repecho después de una jornada marcada por el impresionante trabajo del Movistar Team. El ecuatoriano del UAE Team Emirates aprovechó el desgaste provocado por el conjunto telefónico para rematar en los últimos metros, mientras el venezolano firmó una meritoria segunda posición tras resistir una etapa durísima y muy selectiva. Giulio Ciccone completó el podio y, gracias a las bonificaciones y al corte provocado en la subida, se enfundó la nueva maglia rosa del Giro de Italia.
La primera jornada en suelo italiano arrancó en Catanzaro con un guion muy diferente al vivido en Albania. Desde los primeros kilómetros hubo multitud de ataques y movimientos, señal de que el perfil camino de Cosenza, con el Cozzo Tunno en la parte final, invitaba a una batalla mucho más abierta. Entre los corredores más activos apareció incluso Remi Cavagna, aunque finalmente la escapada buena quedó formada por Martin Marcellusi, Darren Rafferty, Johan Jacobs, Warren Barguil, Mattia Bais y Niklas Larsen.
Los seis fugados lograron rápidamente una ventaja superior al minuto y medio mientras el pelotón, encabezado inicialmente por Astana, mantenía la situación bajo control para defender el liderato de Thomas Silva. La diferencia llegó a rondar los dos minutos en una jornada rapidísima, con velocidades medias cercanas a los 45 kilómetros por hora. Sin embargo, el desarrollo de la etapa cambió completamente al acercarse el Cozzo Tunno, la subida de segunda categoría que debía decidir buena parte de la jornada.
Movistar Team fue el primero en enseñar sus cartas. El conjunto español decidió endurecer la carrera muchísimo antes de la cima y comenzó a aumentar el ritmo de manera constante. Primero aparecieron Iván García Cortina y Lorenzo Milesi, que seleccionaron el pelotón desde el inicio del puerto con una intensidad brutal. El ritmo impuesto por ambos empezó a dejar víctimas importantes y el grupo principal se fue reduciendo kilómetro a kilómetro.
Los primeros damnificados fueron los velocistas puros. Dylan Groenewegen comenzó a perder contacto, poco después cedieron Jonathan Milan y Paul Magnier, y la maglia rosa Thomas Silva terminó completamente descolgada. El trabajo de Movistar estaba haciendo muchísimo daño y el pelotón se rompía por todas partes. En cabeza, Milesi, Juanpe López y Orluis Aular aparecían entre los primeros puestos del grupo, demostrando claramente cuáles eran las intenciones del equipo telefónico.
La dureza del ritmo fue tal que incluso corredores importantes para la general comenzaron a sufrir. Egan Bernal, que en ese momento pasaba a ser líder virtual tras el hundimiento de Thomas Silva, empezó a mostrar señales preocupantes. A falta de 45 kilómetros para meta se le vio por primera vez en la parte trasera del grupo principal, y poco después terminó cediendo definitivamente. La imagen sorprendió porque el colombiano parecía tener buenas piernas en este inicio de Giro, pero el ritmo de Movistar resultó demoledor.
Sufrimiento de Bernal
Mientras Bernal sufría, el conjunto telefónico no levantó el pie. Tras el trabajo de Milesi apareció Nelson Oliveira para mantener una velocidad elevadísima en los últimos kilómetros del puerto. El pelotón quedó reducido a unas treinta unidades y corredores importantes como Ben Turner, Corbin Strong o Derek Gee también terminaron perdiendo contacto. El canadiense, además, había sufrido un problema mecánico poco antes y tuvo que iniciar una complicada persecución junto a Bernal, Turner, Zana y Raccagni.
En la cima, Nelson Oliveira pasó primero mientras la fuga era definitivamente neutralizada. Por detrás, el grupo de Thomas Silva y los esprinters quedaba ya a una distancia enorme, confirmando el éxito absoluto de la estrategia de Movistar. La etapa se había convertido en una auténtica batalla de desgaste y el equipo español había sido el gran responsable.
Lejos de relajarse tras el puerto, Movistar siguió controlando la situación también en el descenso. La combinación entre subida y bajada fue espectacular por parte del conjunto telefónico, que mantuvo siempre la tensión en cabeza del pelotón. Cortina, Milesi, Oliveira y posteriormente Einer Rubio realizaron un trabajo sobresaliente para impedir el regreso de los corredores cortados y mantener la carrera totalmente seleccionada.
Con veinte kilómetros por delante, Bernal y Gee seguían intentando enlazar, pero el grupo principal continuaba rodando a un ritmo altísimo gracias al esfuerzo de Movistar. Ningún otro equipo colaboraba realmente y toda la responsabilidad recaía sobre los hombros del equipo español, decidido a preparar una llegada perfecta para Aular y a probar también las sensaciones de Enric Mas.
La tensión aumentó todavía más en los kilómetros finales. Einer Rubio tomó el mando del pelotón en la aproximación al Red Bull KM mientras Visma y Tudor trataban también de colocar a sus líderes. Jan Christen logró pasar primero por el esprint bonificado por delante de Pellizzari y Ciccone, mientras Vingegaard intentaba entrar al quite sin éxito.
Ya dentro de los últimos cinco kilómetros, Rubio continuó tirando con enorme fuerza para evitar ataques y preparar el terreno para el esprint reducido. El último kilómetro, con una pendiente cercana al 4%, favorecía claramente a corredores explosivos capaces de arrancar con violencia tras una jornada muy dura.
A dos kilómetros de meta, Jan Christen lanzó un ataque peligrosísimo. El suizo del UAE Team Emirates aprovechó una zona revirada para abrir unos metros y obligó a reaccionar en primera persona a Enric Mas. El balear trató de cerrar el hueco, aunque finalmente fue Matteo Sobrero quien terminó neutralizando la ofensiva en plena recta final.
Con el grupo ya compacto llegó el momento decisivo. Jonathan Narváez apareció con una aceleración potentísima en el repecho definitivo y nadie pudo seguir su rueda. El ecuatoriano lanzó el esprint perfecto para superar claramente a Orluis Aular, que pese al enorme desgaste acumulado tras el trabajo colectivo de Movistar logró conservar una brillante segunda posición. Giulio Ciccone entró tercero y gracias a las bonificaciones y a los cortes se convirtió en el nuevo líder del Giro de Italia, cerrando así una jornada espectacular en la primera gran etapa italiana de esta edición.
























