
El mexicano Isaac del Toro no comenzó bien la Itzulia-Vuelta al País Vasco 2026, y para rematar se precipitó a tierra con otros corredores que le obligaron a abandonar la prueba vasca.
Por Pablo Palermo.-
De Ciclismo Internacional.-
Isaac Del Toro: que la caída no tape el problema. ¿De qué hablamos? De que el brillante corredor mexicano no estaba rindiendo al nivel esperado en la Itzulia y en apenas dos etapas ya se había despedido de la general que fue a buscar porque Paul Seixas, su gran rival generacional, le había dado una paliza épica, a él y a todos, dejando expuesto algún tipo de problema en la condición física del ciclista de Baja California.
Ya el año pasado, cuando todo era algarabía generalizada –atentos en su país con eso– por su explosión al máximo nivel, desde este espacio advertimos que UAE Team estaba sobrecargando de carreras a Del Toro, que tras el Giro de Italia disputó -nada menos- que 31 jornadas más de competición en un período de cuatro meses. Es decir, más de un trimestre sin poder relajarse física y mentalmente, conociendo su nuevo estatus de figura y recibiendo cada vez más atención y presiones.
No sólo eso, también incursionando en diversos escenarios de cara a seguir forjando su trayectoria, descubriendo sus limitaciones y fortalezas y curtiéndose como corredor. Tanto destacó que se ganó los galones de cara a 2026, pero por otro lado, también podría decirse que quemó una etapa. O una parte. En resumen, que lo llevaron demasiado rápido y que aún siendo de una generación que llegó para cambiar los paradigmas, eso le está pasando factura.
Quizás en unos días se descubra que Isaac estaba enfermo y por eso no brilló en Itzulia, pero si fue así está claro que el desgaste hizo lo suyo. Un corredor a tope está en lo que históricamente se denominó el “estado perfecto-imperfecto”, una condición en la que sobre la bici vuela pero como civil se arrastra. Y lo que es peor, pero normal en este deporte, con las defensas de su organismo al límite.
Del Toro ganó el UAE Tour, con algún récord incluido, pero en esas montañas no se le vio una pedalada del todo fluida. Se le notaba el esfuerzo, algo que no era así en 2025, cuando salía disparado sobre los pedales. En tierras árabes eran más como golpes o chepazos, como si fuera más trabado. Eso podía implicar una forma en construcción o, por contrapartida, fatiga creciente. Adicionalmente, recordar que perdió contra un corredor bueno pero nada extraordinario como Tiberi en un final en alto, que se impuso por escasos 12 segundos en el otro frente Plapp, y el título fue suyo por 20 segundos.
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| Isaac del Toro (UAE) y Matteo Jorgenson (Visma) llegan a meta en la quinta etapa de Tirreno-Adriático Getty) |
En Tirreno disfrutó de un terreno más favorable, cotas cortas y explosivas, se llevó la general de modo convincente frente a Jorgenson, al que endosó 40 segundos. Pero quizás recuerden que sus declaraciones de esos días fueron extrañas, porque lejos de estar exultante, habló de sensaciones extrañas y de que las cosas no salían del modo esperado. Ahora, con estas breve y gris presentación en País Vasco, uniendo los puntos, se puede especular con que algo le sucedía.
Algo que se podría conjeturar es que prácticamente ninguno de los que se destacaron en UAE están haciéndolo bien ahora. Es posible que el pico de forma se les haya ido largo, o dicho de otro modo, que su condición esté en declive hasta el siguiente pico.
No se trata de una teoría conspiranóica ni nada extraño, simplemente podría ser su cuerpo conociendo y forjando límites. Y como suele suceder en el deporte, para construir un nuevo nivel primero se “rompe” un poco y al recuperar se produce el incremento. Aún con los métodos modernos el organismo no es una máquina y tranquilamente pudieron pasarse de revoluciones con él.
La caída solo puso fin a una semana que se anticipaba negra para el mexicano, que en una crono de 13 kilómetros y un puerto de 9, ya había cedido ¡2:44! Y en el poco tiempo que compitió, más específicamente en la subida a San Miguel de Aralar donde Seixas los castigó, apenas esbozó unas tibias aceleraciones en las que no logró despegar a gente menos explosiva como Lipowitz, Skjelmose y compañía.
Isaac Del Toro: que la caída no tape el problema. Que se recupere del golpe, pero que UAE -que tanto lo quiere y protege- haga de nuevo sus cuentas y revise si el año de conocimiento de calendarios, tareas y límites no está siendo un poco duro para un pedalista tan novel, y si el objetivo grupal de superar el récord de victorias en una temporada no está quemando a los miembros de la plantilla.








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